Los Neandertales tenían un profundo sentido de la compasión, según estudio
martes
5 de octubre, 2010 08:20 AM
Londres,
5 oct (EFE).- El hombre de Neandertal tenía un profundo y arraigado sentido de
la compasión, según un estudio difundido hoy por la Universidad británica de
York, que revela que estos antepasados del hombre actual buscaban el bienestar
del prójimo.
La investigación indica que el Homo
Heidelbergensis y el Homo Neandertal que empezaron a poblar Europa hace 500.000
años, hasta desaparecer hace aproximadamente 40.000, desarrollaron un sentido
de comunidad preocupada por el bienestar general, como lo demuestran una larga
adolescencia y la unión de esfuerzos para cazar.
Además,
según las evidencias arqueológicas estudiadas por esta Universidad, las
personas que resultaban heridas o
que sufrían algún tipo de incapacidad física
eran cuidadas por la comunidad.
Se
citan los casos de un niño con un defecto cerebral congénito que no fue
abandonado y que vivió hasta los cinco años, y de un hombre con un brazo
atrofiado, pies deformados y ceguera en un ojo, que recibió cuidados durante un
periodo de 20 años.
El
estudio, publicado en la revista "Time and Mind", lo firman Penny
Spikins, Andy Needham y Holly Rutherford, que elaboraron una gráfica que sitúa
la aparición de la empatía en algún momento de hace 6 millones de años, cuando
el antepasado común de chimpancés y humanos mostró los primeros gestos de ayuda
a otros semejantes.
Esos
gestos podían ser una caricia de consuelo o simplemente apartar una rama de un
árbol para ayudar a pasar a otro individuo.
Según
estos investigadores, la compasión en el Homo Erectus, que vivió hace 1,8 millones
de años, empezó a regularse como una emoción integrada plenamente en el esquema
de pensamiento racional.
Progresivamente,
se fue generalizando el cuidado de los individuos enfermos y el especial trato que
se daba a los muertos, lo que sugiere un temprano sentimiento de profunda pena
por la pérdida de un ser querido y el deseo de aliviar esa pena.
En
los seres humanos de hace 120.000 años, la compasión se generalizó a los
desconocidos, los animales y los objetos, y también en relación con conceptos
abstractos, añadieron los estudiosos.
Spikins,
directora del estudio, manifestó que las nuevas tecnologías como la generación
de imágenes de mayor calidad de los restos óseos de los individuos estudiados
permiten dar una explicación científica a lo que hasta ahora no han sido más
que suposiciones sobre comportamientos y sentimientos intangibles.
El
ejemplo mejor conocido y más antiguo de respaldo emocional se obtuvo de KNM-ER
1808, un ejemplar femenino de Homo Ergaster, que vivió en torno a hace 1,5
millones de años.
Los
exámenes de los restos esqueléticos de este individuo sugieren que sufrió
hipervitaminosis, una enfermedad generada habitualmente por la excesiva
ingestión de vitamina A y que "a buen seguro dificultó enormemente su
capacidad de supervivencia".
No
obstante, se indicó en el estudio, "sobrevivió lo suficiente para que la
enfermedad fuera identificable en su patología ósea, algo que sólo ocurre en
estadios avanzados de la enfermedad".
"La
compasión es quizá la emoción humana más fundamental. Nos une y nos puede
inspirar, pero también es frágil y escurridiza. Esta aparente fragilidad hace
que el estudio de las pruebas sobre el desarrollo de la compasión en nuestros
antepasados más antiguos sea un desafío único", explicó la arqueóloga de
la Universidad de York.
"Los
registros arqueológicos -añadió- tienen una importante historia que contar
sobre la prehistoria de la compasión".
Spikins
señaló que tradicionalmente "se ha prestado mucha atención a lo pronto que
los seres humanos pensaron sobre sus prójimos, pero ha llegado la hora de
prestar bastante más atención a si se preocupaban o no por ellos". EFE
Hallan en China un hombre
desconocido que coexistió con el hombre moderno
Redacción
Internacional, 14 mar (EFE).- Fósiles hallados en dos cuevas del suroeste de
China han revelado la existencia de un hombre hasta ahora desconocido de la
Edad de Piedra con una inusual mezcla de rasgos físicos arcaicos y modernos,
que arroja nueva luz sobre la temprana evolución humana en Asia.
Los
fósiles, de una antigüedad de entre 14.500 y 11.500 años, son de hombres que
convivieron con seres humanos modernos (Homo sapiens) en una época en la que la
agricultura estaba en sus inicios en China, señalan un equipo internacional de
expertos en un estudio publicado en la revista PLoS One.
Hasta
ahora no habían sido hallados en el este del continente asiático fósiles
humanos de menos de 100.000 años de antigüedad que se diferenciaran físicamente
del Homo sapiens actual.
Este
hecho había llevado a los científicos a pensar que en la zona no había
antecesores del Homo sapiens cuando aparecieron los primeros hombres modernos,
una teoría que este último descubrimiento pone en duda.
"Estos
nuevos fósiles pueden ser de una especie antes desconocida que sobrevivió hasta
el final de la Edad de Hielo, hace unos 11.000 años", señaló Darren Curnoe
de la Universidad australiana de Nueva Gales del Sur, quien encabezó el estudio
junto con Ji Xueping del Instituto chino de Arqueología y Reliquias Culturales
de Yunnan.
Según
Curnoe, la otra alternativa sería que se tratara de representantes de una
migración muy temprana y desconocida de hombres modernos desde África, que sin
embargo no contribuyeron genéticamente al hombre actual.
Los
restos de tres individuos fueron hallados en 1989 por arqueólogos chinos en
Maludong (la cueva de los ciervos rojos) cerca de la ciudad de Mengzi en la
provincia de Yunnan, pero no empezaron a ser estudiados hasta 2008 por
científicos chinos y australianos.
Un cuarto
esqueleto parcial apareció en 1979 en una cueva en Longlin, en la vecina región
autónoma de Guangxi Zhuang, pero permaneció en el bloque de piedra donde fue
descubierto hasta 2009, cuando fue reconstruido.
Los
cráneos y dientes de Maludong y Longlin son muy similares entre sí y denotan
una mezcla inusual de rasgos anatómicos arcaicos y modernos.
Los
científicos denominan a estos hombres "pueblo de los ciervos rojos"
porque cazaban ciervos rojos hoy extintos y los cocinaban en la cueva de
Maludong.
"El
descubrimiento del pueblo de los ciervos rojos abre un nuevo capítulo en la
historia de la evolución humana -el capítulo asiático- y es una historia que
sólo ahora está empezando a contarse", afirma Curnoe.
Aunque
Asia hoy cuenta con más de la mitad de la población mundial, los científicos
aún saben muy poco sobre cómo evolucionaron allí los humanos modernos después
de que nuestros ancestros se asentaran en Eurasia hace unos 70.000 años.
Hasta
ahora los estudios sobre los orígenes humanos se han centrado sobre todo en
Europa y África, debido en gran parte a la ausencia de fósiles en Asia y al
desconocimiento en torno a la antigüedad de los pocos restos hallados en esa
zona.



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