viernes, 1 de agosto de 2014

NUEVOS DESCUBRIMIENTOS

  


Los Neandertales tenían un profundo sentido de la compasión, según estudio

martes 5 de octubre, 2010 08:20 AM
Londres, 5 oct (EFE).- El hombre de Neandertal tenía un profundo y arraigado sentido de la compasión, según un estudio difundido hoy por la Universidad británica de York, que revela que estos antepasados del hombre actual buscaban el bienestar del prójimo.
La investigación indica que el Homo Heidelbergensis y el Homo Neandertal que empezaron a poblar Europa hace 500.000 años, hasta desaparecer hace aproximadamente 40.000, desarrollaron un sentido de comunidad preocupada por el bienestar general, como lo demuestran una larga adolescencia y la unión de esfuerzos para cazar.
Además, según las evidencias arqueológicas estudiadas por esta Universidad, las personas que resultaban heridas o
que sufrían algún tipo de incapacidad física eran cuidadas por la comunidad.
Se citan los casos de un niño con un defecto cerebral congénito que no fue abandonado y que vivió hasta los cinco años, y de un hombre con un brazo atrofiado, pies deformados y ceguera en un ojo, que recibió cuidados durante un periodo de 20 años.
El estudio, publicado en la revista "Time and Mind", lo firman Penny Spikins, Andy Needham y Holly Rutherford, que elaboraron una gráfica que sitúa la aparición de la empatía en algún momento de hace 6 millones de años, cuando el antepasado común de chimpancés y humanos mostró los primeros gestos de ayuda a otros semejantes.
Esos gestos podían ser una caricia de consuelo o simplemente apartar una rama de un árbol para ayudar a pasar a otro individuo.
Según estos investigadores, la compasión en el Homo Erectus, que vivió hace 1,8 millones de años, empezó a regularse como una emoción integrada plenamente en el esquema de pensamiento racional.
Progresivamente, se fue generalizando el cuidado de los individuos enfermos y el especial trato que se daba a los muertos, lo que sugiere un temprano sentimiento de profunda pena por la pérdida de un ser querido y el deseo de aliviar esa pena.
En los seres humanos de hace 120.000 años, la compasión se generalizó a los desconocidos, los animales y los objetos, y también en relación con conceptos abstractos, añadieron los estudiosos.
Spikins, directora del estudio, manifestó que las nuevas tecnologías como la generación de imágenes de mayor calidad de los restos óseos de los individuos estudiados permiten dar una explicación científica a lo que hasta ahora no han sido más que suposiciones sobre comportamientos y sentimientos intangibles.
El ejemplo mejor conocido y más antiguo de respaldo emocional se obtuvo de KNM-ER 1808, un ejemplar femenino de Homo Ergaster, que vivió en torno a hace 1,5 millones de años.
Los exámenes de los restos esqueléticos de este individuo sugieren que sufrió hipervitaminosis, una enfermedad generada habitualmente por la excesiva ingestión de vitamina A y que "a buen seguro dificultó enormemente su capacidad de supervivencia".
No obstante, se indicó en el estudio, "sobrevivió lo suficiente para que la enfermedad fuera identificable en su patología ósea, algo que sólo ocurre en estadios avanzados de la enfermedad".

"La compasión es quizá la emoción humana más fundamental. Nos une y nos puede inspirar, pero también es frágil y escurridiza. Esta aparente fragilidad hace que el estudio de las pruebas sobre el desarrollo de la compasión en nuestros antepasados más antiguos sea un desafío único", explicó la arqueóloga de la Universidad de York.
"Los registros arqueológicos -añadió- tienen una importante historia que contar sobre la prehistoria de la compasión".
Spikins señaló que tradicionalmente "se ha prestado mucha atención a lo pronto que los seres humanos pensaron sobre sus prójimos, pero ha llegado la hora de prestar bastante más atención a si se preocupaban o no por ellos". EFE

Hallan en China un hombre desconocido que coexistió con el hombre moderno
Agencia EFE –  mié, 14 mar 2012
Redacción Internacional, 14 mar (EFE).- Fósiles hallados en dos cuevas del suroeste de China han revelado la existencia de un hombre hasta ahora desconocido de la Edad de Piedra con una inusual mezcla de rasgos físicos arcaicos y modernos, que arroja nueva luz sobre la temprana evolución humana en Asia.
Los fósiles, de una antigüedad de entre 14.500 y 11.500 años, son de hombres que convivieron con seres humanos modernos (Homo sapiens) en una época en la que la agricultura estaba en sus inicios en China, señalan un equipo internacional de expertos en un estudio publicado en la revista PLoS One.
Hasta ahora no habían sido hallados en el este del continente asiático fósiles humanos de menos de 100.000 años de antigüedad que se diferenciaran físicamente del Homo sapiens actual.
Este hecho había llevado a los científicos a pensar que en la zona no había antecesores del Homo sapiens cuando aparecieron los primeros hombres modernos, una teoría que este último descubrimiento pone en duda.
"Estos nuevos fósiles pueden ser de una especie antes desconocida que sobrevivió hasta el final de la Edad de Hielo, hace unos 11.000 años", señaló Darren Curnoe de la Universidad australiana de Nueva Gales del Sur, quien encabezó el estudio junto con Ji Xueping del Instituto chino de Arqueología y Reliquias Culturales de Yunnan.
Según Curnoe, la otra alternativa sería que se tratara de representantes de una migración muy temprana y desconocida de hombres modernos desde África, que sin embargo no contribuyeron genéticamente al hombre actual.
Los restos de tres individuos fueron hallados en 1989 por arqueólogos chinos en Maludong (la cueva de los ciervos rojos) cerca de la ciudad de Mengzi en la provincia de Yunnan, pero no empezaron a ser estudiados hasta 2008 por científicos chinos y australianos.
Un cuarto esqueleto parcial apareció en 1979 en una cueva en Longlin, en la vecina región autónoma de Guangxi Zhuang, pero permaneció en el bloque de piedra donde fue descubierto hasta 2009, cuando fue reconstruido.
Los cráneos y dientes de Maludong y Longlin son muy similares entre sí y denotan una mezcla inusual de rasgos anatómicos arcaicos y modernos.
Los científicos denominan a estos hombres "pueblo de los ciervos rojos" porque cazaban ciervos rojos hoy extintos y los cocinaban en la cueva de Maludong.
"El descubrimiento del pueblo de los ciervos rojos abre un nuevo capítulo en la historia de la evolución humana -el capítulo asiático- y es una historia que sólo ahora está empezando a contarse", afirma Curnoe.
Aunque Asia hoy cuenta con más de la mitad de la población mundial, los científicos aún saben muy poco sobre cómo evolucionaron allí los humanos modernos después de que nuestros ancestros se asentaran en Eurasia hace unos 70.000 años.
Hasta ahora los estudios sobre los orígenes humanos se han centrado sobre todo en Europa y África, debido en gran parte a la ausencia de fósiles en Asia y al desconocimiento en torno a la antigüedad de los pocos restos hallados en esa zona.